lunes, agosto 21, 2006

Sueño de una tarde de domingo...



Los integrantes del Frente Cívico Acapulco y simpatizantes de Guerrero que llegaron al D. F. en más de 170 camiones, venían decididos a manifestar su reclamo pero no se imaginaban lo que el candidato de la Coalición, Andrés Manuel López Obrador, les propondría. Tampoco lo sabían el grupo de soneros tlacotalpenses radicados en la capital, quienes cambiaron el parque Revolución en la colonia Nueva Santamaría -donde enseñan a bailar y a tocar jarana- por la avenida Reforma y sumarse a la marcha de la tercera asamblea informativa a favor del voto por voto. El ánimo amarillo estaba en todas partes, en todas las personas de Hidalgo, de Morelos, de Veracruz, de Puebla, de Oaxaca, del D. F...; en los niños, adultos y ancianos humildes y de las clases medias.
En la Alameda Central se pintaba solito un sueño de una tarde de domingo. Caminatas firmes, alegres, convencidas; gritos ingeniosos con fondo de cilindreros (“Señora Hinojosa, por qué parió esa cosa”), playeras y carteles convertidos en los verdaderos medios de comunicación entre marchistas ( “AMLO el Rock te apoya”, “No compres legionario –Bimbo, Jumex, Sabritas, López Dóriga- mejor pirata hasta que les caiga el campanario”), globos amarillos que llamaban la atención de los pequeños y un sin fin de productos “amlo” que, además de ser souvenirs de un tour histórico, daban cuenta de cómo el pueblo de México sabe de marketing. Los puestos habituales de los llamados toreadores y ambulantes cambiaron su imagen y su cantaleta: “el chicharrón, el chicharrón con chile, ahora que no debemos comprar Sabritas”, “a 10 pesos el ratón de Calderón, para la diversión de sus hijos”.

La gente que no se unió a la marcha desde el museo de Antropología decidió entrar al Zócalo por 16 de Septiembre, para esta vez sí poder oír bien lo que el tabasqueño tenía que decirles, pues en la segunda asamblea el audio no funcionaba bien. Hablaron Rosario Ibarra, Héctor Bonilla, Guadalupe Loaeza, todos exponían los porqués de la marcha, de la importancia de estar ahí unidos. “Por dónde vendrá”, se preguntaba la gente, ya querían escuchar al Peje. A las 13.30 llegó. La gente murmuraba tratando de distinguir su figura en la pantalla colgada entre los edificios del gobierno del Distrito Federal. Antes de él, habló Elena Poniatowska. Por fin fue anunciado. Se desataron los gritos y se oyó el esperado: “Amigos y amigas”. AMLO saludó a la gente, recordó el motivo que los hace “estar juntos por igual, formando una sola unidad colectiva en defensa de la democracia” y como en cada asamblea puso a consulta una propuesta, dijo: quiero que lo piensen aunque sea un instante...; “les propongo que nos quedemos aquí, en asamblea permanente, hasta que resuelva el Tribunal”... la gente se volteaba a ver, no entendía muy bien lo que se pedía pero seguía escuchando.

AMLO explicaba cómo se organizarían para comenzar la Asamblea Permanente en caso de que la propuesta fuera aceptada. “Nos quedamos, ¿sí o no?”. Miles de manos amarillas empuñando banderas se alzaron al mismo tiempo que se oyó un fuerte sííí. La asamblea concluyó entre las voces de algunos que repetían las calles y las zonas donde se ubicará su campamento. Los simpatizantes de Acapulco quizá no regresen pronto a su puerto y quizá los tlacotalpeños cambien la sede de sus clases al campamento de Veracruz en el Zócalo.
(30 de julio 06)

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