lunes, septiembre 11, 2006

Voto x voto, casilla x casilla

Desde el 2 de julio de 2006 hasta hoy, el clima postelectoral es de incertidumbre sobre el manejo de los votos emitidos en las elecciones para presidente de México. Esto se debe a una causa principal y a una consecuencia importante; una radica en las autoridades electorales y otra, en la autoridad académica.

La primera engloba las acciones de conteo de votos por parte del Instituto Federal Electoral (Conteo Rápido, el Programa de Resultados Electorales Preliminares y el conteo distrital) y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (conteo parcial de casi 12 mil casillas), que marcaron una tendencia ganadora muy débil para Felipe Calderón, candidato presidencial del PAN, sobre Andrés Manual López Obrador, de la Coalición por el Bien de Todos, y que finalmente le dieron el triunfo al primero con una diferencia de votos muy reducida.

La segunda comprende, por una lado, la socialización de reflexiones y ejercicios estadísticos por parte de varios científicos sobre el comportamiento “atípico” de los datos computados en el PREP y en el conteo distrital. Y por otro, el análisis de investigadores en materia jurídica sobre las interpretaciones “desafortunadas” de la ley o los “argumentos exagerados”, con base en los cuales el TEPJF resolvió realizar un recuento parcial y no total, y decidió anular o no las casillas con votos de más o de menos.

Cabe señalar que existieron dos acciones extraordinarias por parte del IFE: la omisión de información sobre aproximadamente tres millones de votos no contabilizados en el PREP, que al final redujo la desventaja de López Obrador, y la orden que dio para no abrir los paquetes electorales durante el conteo distrital, aún por causas contempladas en la ley.

Ante la incertidumbre, la Coalición impugnó las elecciones e impulsó un movimiento de resistencia civil pacífica al que muchos ciudadanos se unieron para exigir el conteo voto por voto, casilla por casilla. Paralelamente, el semanario Proceso “utilizando las herramientas otorgadas por la Ley de Transparencia, […] requirió al Instituto Federal Electoral (IFE) acceso a los votos emitidos para presidente de la República con la intención de efectuar un conteo independiente de los partidos y de los servidores públicos”. (Proceso, 30/07/06)

Las demandas no fueron atendidas: el TEPJF no resolvió el recuento voto por voto, casilla por casilla y declaró válidas las elecciones, y el IFE negó a Proceso el acceso a los votos de la elección bajo argumentos contradictorios. La incertidumbre se convirtió muy pronto en fraude y éste motivó más tarde la organización de una Convención Nacional Democrática, que busca instaurar un gobierno cierto o una coordinación de la resistencia civil pacífica. Se convirtió, también, en la violación al derecho de acceso a la información y motivó muy pronto una lucha decidida para que éste sea respetado.

La incertidumbre continúa a pesar de haber un presiente electo y se aviva al alejarse la posibilidad de hacer valer el único recurso que queda para conocer, realmente, cuántos votaron por quién y cuál fue la actuación de los funcionarios de nuestras instituciones electorales. Por ello, la incertidumbre sigue impulsando acciones ciudadanas y políticas en el país.

Por un lado, Proceso decidió solicitar un amparo para que se detenga la destrucción de las boletas electorales y presentará un recurso de revisión ante el IFE y otro ante TEPJF si es necesario, para lograr realizar un conteo ciudadano. Y por otro, López Obrador advirtió a Calderón que, “si realmente quieren acuerdo o el diálogo, cómo está planteando, éste sólo es posible si se lleva a cabo el recuento voto por voto y casilla por casilla”.

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