lunes, octubre 02, 2006

La trascendencia de la resistencia civil pacífica.

La convención Nacional Democrática (CND) adoptó el pasado 16 de septiembre 12 resoluciones que podemos clasificar en tres grupos: las relacionadas con el desconocimiento del presidente electo (Felipe Calderón Hinojosa) y por ende la elección del "presidente legítimo" (Andrés Manual López Obrador); las que definen el comportamiento de la Convención, y aquéllas que dan sustento al movimiento social conformado por millones de mexicanos a partir del 2 de julio.

El tercer grupo de resoluciones se enfoca en las acciones de resistencia civil pacífica y en el Programa Básico de la Convención, éste último conformado por cinco puntos que se resumen así: combate a la pobreza, defensa del patrimonio nacional, lucha contra la corrupción y la impunidad, defensa de la libertad de expresión y del derecho a la información, y la reforma de las instituciones.

Es este grupo de resoluciones el que permite vislumbrar el futuro y éxito de la Convención y del movimiento surgido, y aunque algunas de las acciones de resistencia civil pacífica todavía cargan con el tema del fraude electoral, se percibe que los delegados y sus representados quieren ir más allá y desarrollar efectivamente un proyecto alternativo de nación.

Una la de las acciones de resistencia civil pacífica más expresada es el boicot a las empresas que apoyaron, en muchos casos ilegalmente [¿hay formas legales?], la campaña presidencial de Felipe Calderón. Para muchos esta acción puede parecer una venganza de los simpatizantes de AMLO contra quienes crearon y participaron en la guerra sucia electoral, pero puede convertirse en una acción más profunda que involucre a otros grupos y a más ciudadanos.

Resistirse a comprar determinadas marcas o abstenerse de comprar en ciertas tiendas comienza a generar en las personas mayor conciencia de los esquemas de producción y de mercado y la repercusión de éstos en todos los sectores de nuestro país. Las razones de esta toma de conciencia son dos: la necesidad de buscar alternativas de consumo (que no se encuentran fácilmente) [¿no?] y el descubrimiento de diversos aspectos comerciales y económicos (muchas veces no transparentes y legales) que han hecho a las grandes marcas.

Es por ello que esta acción de resistencia rebasa el discurso meramente electoral y cuestiona, aunque sea con el simple sentido común, el origen de los precios súper bajos, las condiciones laborales de los empleados en las grandes tiendas, las prácticas monopólicas de empresas mexicanas o de capital extranjero que acaparan un sector productivo, la simulación de los grandes consorcios con respecto al cuidado del ambiente o el fomento a la nutrición y la complicidad del gobierno ante las irregularidades.

Las respuestas a estos cuestionamientos y las posibles alternativas de consumo que surjan estarán relacionadas con alguno de los puntos del Programa Básico de la Convención, con aquél que busca defender los derechos económicos "trabajo y salario justo y remunerado" como una forma de erradicar la pobreza, o con el que impulsa la renovación de las instituciones para el bien del pueblo.

Acciones de resistencia como la mencionada o los principios por los que lucha la Convención no deben ser privativos del grupo de simpatizantes de AMLO, sino deben ser la preocupación constante de una sociedad informada, consciente de su entorno, a favor de la igualdad, dispuesta a construir su gobierno, y no excluyente y manipulada que se conforma con acceder a como dé lugar al terreno de los privilegios que ostentan unos cuántos.

¿Qué ciudadano podría negarse a construir un país sin pobreza, sin corrupción, con funcionarios honestos e instituciones justas, con empresas competitivas pero no desleales ni saqueadoras [por definición son desleales y saquedaoras] y con medios de comunicación responsables de su labor?

El trabajo ha comenzado. Quienes están más sensibilizados en esta aspiración tienen también la encomienda de persuadir a los demás, sean de derecha o de izquierda, jóvenes o viejos, patrones o empleados, productores o consumidores. Todos debemos estar involucrados en la construcción de un país independiente que dé bienestar a su pueblo.

[Notas de Marucio Noyola]

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