miércoles, septiembre 27, 2006

Las formas y el fondo de Convención Nacional Democrática

El pasado 16 de septiembre, en el marco de la Convención Nacional Democrática convocada por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se eligió a un "presidente legítimo de México", y consustancial a ello, los ahí reunidos y los representados, eligieron una nueva actitud social.

La Convención Nacional Democrática (CND), más allá de ser un acto masivo de simpatizantes de AMLO, es una expresión ciudadana que encontró un cauce a partir el 2 de julio de 2006, que socializa su descontento por los gobiernos y los gobernantes ciegos y omisos de su encargo popular, y que promete no callarse más.

La CND reúne valores sociales muy fáciles de identificar en pequeños grupos civiles o en la cotidianidad de alguna comunidad indígena, pero hasta hace poco ocultos en las sociedades enteras urbanas: la denuncia conjunta y proactiva, la organización voluntaria, la participación comunitaria, la presencia comprometida y la consulta incluyente.

Esos valores se percibieron aquella tarde del 16 de septiembre en el ánimo de cada participante ya organizado o con el genuino propósito de hacerlo y se constata en las más de 100 ponencias y 2 mil 500 mensajes enviados a la página electrónica de la Convención (cnd.org.mx).

En el espacio de la Convención se gesta una sociedad vigilante, en pie de lucha, que busca hacer valer el poder del pueblo y participar: instaurar congresos representativos y plurales, respetar los derechos de las mujeres y el de acceso a la información; rescatar al campo, crear sociedades cooperativas, fundar medios independientes, ser sociedades informadas, revalorar las culturas indígenas, reivindicar la educación pública, rescatar nuestra identidad, conformar instituciones justas y proteger el patrimonio nacional.

Muchas de las ideas, los planes, las estrategias, las metas que se proponen para alrededor de la CND rebasan la postura ideológica que se tenga o la actitud adoptada durante los pasados comicios presidenciales, porque ellas inciden en los puntos más sensibles e imperantes de México y porque avizoran nuevas formas de organización política y social necesarias.

Las formas para transformar México son muchas, son bienvenidas y están a discusión; el fondo está claro: ser un país independiente que provea de bienestar a su pueblo.

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